Ahora y siempre, comiendo bocadillos.
Estaba tumbado en la cama mirando las estrellas cuando de repente me pregunté: ¿¡Coño! Y el techo?.
Ya no voy mas al cine por temor a sentarme en un asiento con una aguja infectada con sida.
Para mi madre soy un niño, para mis amigos un cabrón, y para mi perro soy Dios.
No soy raro, soy promo.
0 comentarios...:
Publicar un comentario en la entrada